Actualidad
Conclusión de un estudio en hospitales pediátricos

Tres de cada 10 niños corre riesgo de asfixia por ingesta de cuerpos extraños



Tres de cada 10 chicos aspiran o ingieren Cuerpos Extraños (CE), lo que corresponde a una de las principales causas evitables de muerte en menores de 3 años. Esa fue una de las conclusiones a las que arribaron especialistas internacionales durante el 32º Congreso Argentino de Otorrinolaringología que tuvo lugar en Rosario el 1 de septiembre.

Los CE más habituales que los niños se introducen son semillas y frutos secos, monedas, piedras, artículos de librería, huesos, alfileres, plásticos, joyería y pilas.

En un workshop del Congreso titulado “Prevención de Accidentes de Asfixia en niños: una práctica  fundamental para la comunidad latinoamericana”, que se organizó en el marco de la iniciativa internacional Susy Safe Project, gracias al apoyo de la Embajada de Italia,  se analizaron datos de todo el mundo para luego ayudar a establecer políticas de salud, hacer campañas  publicitarias, enseñar a detectar los síntomas y a solucionar las consecuencias de los Cuerpos Extraños.

Uno de los estudios presentados fue realizado en los hospitales pediátricos Garrahan, Gutiérrez y Alassia desde enero de 2010 y abril de 2012, en el cual se detectó que la mayor incidencia se presenta en menores de 3 años con el 52,2% de los casos analizados, mientras que el grupo de niños de entre 6 y 14 años representaron el 23,4%. En el 80,3% de los eventos  había un adulto presente en el momento del accidente que ocurrió, mientras el niño comía (48,13%) o jugaba (39,33%).

“Los niños de hasta 3 años son las víctimas prevalentes debido a la curiosidad, la exploración del ambiente por medio de la boca, la deglución inmadura, la propensión de los niños a la distracción y a jugar mientras comen y la falta de capacidad para distinguir objetos comestibles de los que no lo son” explicó el doctor Hugo Rodríguez, Coordinador para América Latina de Susy Safe Project.

Según datos de este programa internacional para combatir los problemas ocasionados por CE, se estima que 30 de cada 100 mil chicos sufre de aspiraciones o ingestas de cuerpos extraños y, de acuerdo con cifras de EEUU, en ese país provocan unas 160 defunciones anuales.

“Algunos de los CE son expulsados por reflejos protectores como la tos o el vómito, o mediante maniobras asistenciales. Lamentablemente, un porcentaje significativo de casos impacta en las vías aéreas, por lo que el paciente llega a la consulta médica con diferentes grados de complejidad” sostuvo el profesor Dario Gregori, de la Università degli Studi de Pádua, uno de los coordinadores del evento. Se denomina vías aéreas a la parte del aparato respiratorio en la que el aire circula en dirección a los pulmones y está compuesto por: fosas nasales, boca, faringe, laringe, tráquea, bronquios y bronquiolos.

La gravedad de un CE alojado en ellas depende de la su naturaleza del objeto, su tamaño, su localización y, sobre todo, el grado de obstrucción que origina. Hay tres fases clínicas de aspiración: la primera ocurre al momento de la ingesta y consiste en ahogamiento, tos y dificultad respiratoria; la segunda es asintomática, de horas a semanas de duración, y puede llevar a retrasos del diagnóstico ya que es durante este estadio que el niño es presentado al médico quien, por lo general, se inclina a minimizar la posibilidad de un accidente con CE por la ausencia de síntomas; pero las complicaciones ocurren en la tercera fase y ellas abarcan neumonía, bronquiectasias, atelectasias y fístula broncoesofágica.

En los primeros años de vida predominan los CE orgánicos, precisamente en un 60%. Los más frecuentes fueron semillas de girasol (24,41%) y maníes (18,64%). Con la escolarización, prevalecen los inorgánicos, que suelen ser artículos de papelería. Dentro de los más comunes están las tapas de birome (8,47%), seguidos por partes de juguetes (6,78%).

De acuerdo con Gregori ,“los síntomas dependen de la edad del paciente, del tamaño y las características del cuerpo extraño como peso, composición así como del tiempo de evolución.” Agregó que las manifestaciones más comunes son dolores, tos, sibilancias, laceraciones, sangrado y drenaje purulento.

Por su parte, el doctor Hugo Rodriguez explicó que los síntomas de aspiración pueden simular diferentes enfermedades como asma, bronquitis y neumonía. “El factor más importante para el diagnóstico es la presencia de la historia de asfixia, ya que la tríada clásica de tos, hipoventilación y sibilancias localizadas está presente en menos del 40% de los pacientes”, agregó.

El 64,8% de los atendidos fueron hospitalizados de 1 a 47 días. Pero el 88,48% de esos niños estuvo menos de 48 horas bajo atención médica. El período de internación corto demuestra la seguridad del procedimiento endoscópico.

En el 35,6% se extrajo el CE dentro de las 24 horas del evento y el 26,8% fue dentro de la primera semana. Un dato interesante es que en un 20,7% de los casos se acudió tardíamente sin sospecha de cuadro aspirativo, lo que demoró la extracción del objeto de uno a tres meses, incluso de 6 a 18 meses.

El retraso en el diagnóstico puede ser atribuido a la sospecha inicial de un cuadro erróneo, la ausencia de testigos, los niños que no admiten aspiración por miedo a ser castigados, o ños padres que dejan de referir el antecedente de asfixia debido a que no fueron escuchados por los médicos en las primeras consultas.