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Cáncer de mama: pese a mejores tratamientos aún hay muertes que podrían evitarse

Celina Abud

Por: Celina Abud

El cáncer de mama en Argentina es el principal tumor en mujeres tanto por su incidencia como por su mortalidad. Según estimaciones del Instituto Nacional del Cáncer (INC), en el país hay 17 mil nuevos casos por año y 5.400 fallecimientos. Sin embargo, con mejoras en el acceso al diagnóstico y al tratamiento, 600 de estos casos podrían evitarse, lo que representa entre un 10 y un 15%. Así lo afirmaron expertos durante el lanzamiento de ULACCAM (Unión Latinoamericana Contra el Cáncer de la Mujer), un consenso de ONGs de cinco países de la Región, que cuenta con el auspicio de la American Cancer Society (ACS).

De este conglomerado, lanzado en vísperas del Día Mundial de la Mujer, participan las sociedades argentinas MACMA (Movimiento Ayuda Cáncer de Mama), LALCEC (Liga Argentina de Lucha Contra el Cáncer) y FUCA (Fundación para la Investigación, Docencia y Prevención del Cáncer), quienes para cambiar el panorama de la enfermedad en el país, reclaman estandarizar en todas sus regiones el acceso a la detección temprana, prevención y tratamiento; cambiar la concentración excesiva de recurso humano especializado en ciertas áreas geográficas y llegar con mastógrafos móviles a las comunidades rurales de más difícil acceso.

Alessandra Durstine, Vicepresidente de Global Advocacy de la ACS y promotora de la ULACCAM, fue la encargada de presentar un informe que revela que en Argentina, “existe un acceso desigual a los servicios de detección temprana, así como también al tratamiento, una vez que se ha diagnosticado la enfermedad”.  Al respecto, el Dr. Reinaldo Chacón,  médico especialista en Oncología y presidente de la FUCA, especificó que “la cobertura de mamografías en el país varía entre 75% en la Ciudad de Buenos Aires y 14% en Formosa”, por lo que sería importante “garantizar que todas las mujeres pertenecientes a una población de riesgo puedan disponer de los controles más modernos”.

La investigación de ULACCAM, que contiene datos de nuestro país, así como también de Brasil, México, Colombia y Venezuela (las otras naciones que componen el consenso) lleva el título “Disparidades al descubierto” que, en palabras de Durstine, no es casual y “suena un poco como una telenovela para generar impacto”. Pero las cifras impresionan por sí solas, ya que Argentina posee la segunda tasa de mortalidad por esta patología en el continente (21,8 por cada 100 mil), sólo superada por Uruguay (con 24,1 por 100 mil).

Aun así “entre el 10 y el 15% de los decesos de nuestro país podrían evitarse con una detección temprana y un tratamiento adecuado”, especificó la Dra. María Viniegra, coordinadora técnica del INC (Instituto Nacional del Cáncer). “Este panorama cambia aún más en el caso del cáncer de cuello uterino, donde si se hacen los controles adecuados no debería haber muertes”, agregó.

Según la base de datos Globocan de la IARC (International Agency for Research on Cancer), la incidencia estimada de patología mamaria en Argentina, es decir, el número de casos nuevos, es de 74 por cada 100 mil mujeres. De ese total, se estima que el 58% se diagnosticarán en damas mayores de 60 años, el 18% en adultas de 50 a 60 años; 18% en féminas de 40 a 50 años y 6% en menores de 40 años.

Los médicos coinciden en que la edad avanzada es un factor de riesgo para desarrollar tumores de seno. Sin embargo, en el país no existe un consenso sobre cuál es el momento ideal para comenzar a realizarse mamografías periódicas. Viniegra, indicó que las recomendaciones del INC, así como las del Ministerio de Salud de la Nación, indican que “entre los 50 y 70 años, las mujeres sanas sin antecedentes familiares de la enfermedad deberían realizárselas al menos una vez cada dos años”. Pero en aquellas con historial, “se debe determinar qué indicar de acuerdo a una evaluación exhaustiva y estos estudios pueden ir desde una mamografía a los 40 años a  pruebas de  complemento, como resonancias magnéticas”.

Más allá de los acuerdos, María Alejandra Iglesias, presidenta de MACMA, recordó que las mujeres “deben realizar una consulta al ginecólogo al menos una vez al año”, ya que muchas “llegan tarde a un diagnóstico”. Mientras que fuera del consultorio, el Dr. Horacio Limongelli, mastólogo y Director Médico de ese movimiento, que agrupa a pacientes recuperadas, indicó que se debe poner énfasis en la prevención terciaria, como realizar actividad física periódicamente, alimentarse bien y manejar el estrés.

En coincidencia con Limongelli, el Dr. Eduardo Cazap, especialista en Oncología Clínica y actual presidente de la UICC (Unión Internacional Contra el Cáncer) consideró que la patología mamaria “no es un problema de los médicos ni del sistema de salud, sino de desarrollo humano”, que asciende “con el sedentarismo y el estilo de vida típico de las grandes ciudades”. En ese sentido, no es casualidad que el Dr. Antonio Lorusso, Director Médico de LALCEC, haya anunciado que próximamente, además de sus ya conocidos grupos “Chau pucho” y “Chau kilos” estén por lanzar las versiones “Chau sedentarismo” y “Chau estrés”.

Pero más allá de la consulta médica y los hábitos saludables, María Graziella Donet, Presidente de LALCEC opinó que las ONGs deben actuar en coordinación con el estado para garantizar “que los médicos indiquen los estudios pertinentes, los centros de salud cuenten con equipamiento de calidad y se agilicen los trámites, medidas que contribuyen a distribuir las muertes por cáncer de mama”.  Es que, según reveló el informe de la ULACCAM, solo 10 provincias argentinas cuentan con unidades de radioterapia y en la mayoría de los casos, son equipos de tele cobaltoterapia o aceleradores lineales de vieja data.

Además, pese a que en todo el  territorio nacional existen bancos de drogas para los pacientes cubiertos por el sistema público de salud, no se cuenta con información sobre cómo se prestan los servicios para el tratamiento sistémico.

“En Argentina, el tratamiento contra el cáncer de mama es gratuito, pero la gente no lo sabe”, reveló la Lic. Susana Korinfeld, Directora Ejecutiva de la FUCA.  Pero enfatizó en que “la creación del INC, en 2010, fue un gran avance para la coordinación de todos los esfuerzos realizados por el sector público, privado y la sociedad civil”.  Ahora, queda que el instituto emita estadísticas definitivas, uno de los desafíos propuestos tanto a nivel nacional como en el consenso de  ONGs.

Por último, el Dr. Chacón enfatizó en la capacitación del recurso humano y en la idea de que “el médico debe acercarse a la mujer, y no sólo la mujer al médico”. Esto significa no sólo que el profesional indique los exámenes pertinentes, sino que también sepa interpretarlos.

“Se debe capacitar a los médicos para que aprendan a leer una mamografía correctamente y así evitar errores en el diagnóstico, así como también a los ginecólogos en materia de palpación mamaria con el fin de que nunca olviden hacerla y deriven a la paciente a realizarse pruebas durante su consulta anual”, concluyó.