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Beneficios de la danzaterapia para la rehabilitación cognitiva

Ana Paula Cordero

Por: Ana Paula Cordero

Resultan innumerables los beneficios del uso terapéutico de la danza y el movimiento expresivo para el tratamiento no farmacológico de enfermedades como el Parkinson, el Alzheimer, el retraso madurativo o la lesión cerebral adquirida luego de un traumatismo o un ACV. Esta disciplina mejora la calidad de vida de los pacientes, pero sólo pueden realizarla profesionales capacitados y dentro de un tratamiento médico multidisciplinario.

Con el movimiento se activan procesos neurológicos, fisiológicos y emocionales que permiten despertar funciones disminuidas o deterioradas. Además implica la participación activa y psicodinámica de la persona como protagonista de su tratamiento en un encuadre terapéutico”,  explica a DocSalud.com la  Lic. Victoria Schvartzman del Departamento de Neuropsicología y Rehabilitación Cognitiva de INECO.

A través de esta técnica se puede decir aquello que no se logra manifestar con palabras. “De hecho, no siempre se utiliza música, el paciente puede bailar su melodía interior: se concentra en lo que siente y decide qué quiere o necesita expresar. Esta manifestación es una interioridad que se transmite.  Quienes no están en condiciones de moverse cuentan con la asistencia del profesional, quien lo hace en su propio cuerpo, integrándolo y devolviéndoselo al paciente”, agrega Schvartzman.

Aunque quizás sea más conocida su aplicación para problemas psicológicos, resulta muy importante como complemento del tratamiento médico en trastornos cognitivos y de la conducta. Incluso es un modo eficaz de evaluar y entender algunos diagnósticos específicos.

 

Qué es la danza movimiento terapia (DMT)

Según la Asociación Española de DMT, es el uso psicoterapéutico del movimiento dentro de un proceso creativo para la integración psicofísica del individuo. “Lo que busca es favorecer procesos de  integración emocional, cognitiva, física y social”, especifica su homóloga argentina.

Bajo la premisa de que toda expresión corporal puede generar cambios en la psique, mejorando la salud y estimulando el crecimiento personal, esta propuesta abarca tanto la emoción como el cuerpo y su lenguaje. Sus fundamentos son la investigación sobre la comunicación no verbal, la psicología del desarrollo humano y los sistemas que analizan el movimiento.

En la “La vida es Danza” de Wengrower y Chaiklin, se enuncian sus tres principios básicos. En primer lugar, parte de una concepción del ser humano como unidad indisoluble cuerpo-mente. Además, entiende que el baile y los gestos son modos eficaces para expresar la interioridad de la persona, con su consiguiente potencial terapéutico. Finalmente, se apoya en la relación entre el paciente y el terapeuta, siempre dentro un marco multidisciplinario.

Los formatos de las sesiones pueden ser individuales, grupales o familiares. “También pueden asistir otros integrantes del equipo y el tratamiento puede combinarse con musicoterapia, terapia ocupacional, kinesiología y psicología”, puntualiza la Lic. Schvartzman y agrega: “Es importante destacar que los danzaterapeutas son profesionales capacitados que realizan maestrías de especialización”.  En este sentido, es una disciplina en crecimiento que ya tiene más de diez programas de postgrado en EEUU, más de siete en Europa y por lo menos tres en Argentina.

Cómo se aplica en la rehabilitación cognitiva

Hoy varios países aplican la disciplina como complemento efectivo en el tratamiento de pacientes con estas patologías. Por ejemplo, en el Centro de Referencia Estatal de Alzheimer y otras Demencias de Salamanca (España), el equipo de DMT del departamento de Investigación, Desarrollo e Innovación, realiza un estudio para determinar el proceso evolutivo individual de la persona desde el punto de vista corporal y los aspectos diagnosticados que se movilizan internamente a través del baile. “Este proyecto pretende, a través de la danza y el movimiento, activar el potencial creativo en términos de orientación y aceptación, ayudando así al individuo a asimilar su demencia y mejorar su calidad de vida” explican. Sus objetivos principales son: mejorar los síntomas conductuales y psicológicos asociados a la demencia, mejorar la movilidad y coordinación, así como mantener la identidad de la persona trabajando su sentido de sí mismo.

Para comprobar los efectos que tiene en personas con Parkinson resulta muy interesante y conmovedor el documental If I can´t dance, dancing with Parkinsons de Lucy Bowen McCauley. En el video no sólo se percibe la motivación y alegría de los pacientes que realizan una muestra final en el Kennedy Center, sino también sus logros en coordinación, memoria, secuencia, equilibrio y flexibilidad. El cuerpo deja de ser un enemigo y se convierte en una herramienta, según muestran los diversos testimonios, como el de Anne Davis quien enfatiza: “Hay algo mágico en esto. Estamos bailando, ¡aún en silla de ruedas!”.

En el Instituto de Neurología Cognitiva (INECO) de Buenos Aires se incorporó la DMT hace un año como parte de la rehabilitación en casos tan diversos como: lesión cerebral por traumatismo o por ACV, afasia adquirida, enfermedad de Alzheimer y otras demencias, Parkinson, retraso madurativo y dificultades intelectuales en adultos, estado de mínima conciencia, trastorno bipolar, trastorno por déficit de atención y esquizofrenia. “Se trabaja con una entrevista de evaluación inicial desde el movimiento, donde se determinan las necesidades emocionales, psicosociales, de comunicación, cognición y psicofísicas de la persona. Luego, como parte del plan general establecido por el equipo multidisciplinario se establece un programa psicoterapéutico. En algunos casos hay que trabajar también su imagen y esquema corporal. Como cierre se hace una evaluación con los resultados, progresos y nuevas necesidades”, observa la Lic. Schvartzman, a cargo del área de DMT de INECO.

Cuáles son los beneficios

Si tenemos en cuenta que las personas con trastornos cognitivos sufren las consecuencias sobre todo en tres campos de su vida: social, mental y físico, se puede comprender el impacto que este tipo de disciplinas puede tener en todas estas esferas.

Según los especialistas, la DMT promueve mejoras en las áreas de la atención, la concentración, el control de impulsos, la motivación y en las relaciones interpersonales. También brinda estrategias cognitivas para la resolución de problemas, facilita la expresión, permite regular estados de ánimo, mejora el humor y permite desarrollar mecanismos de adaptación a situaciones nuevas o traumáticas. A su vez, al mejorar los niveles de atención y los procesos cognitivos, se reduce la ansiedad, disminuye significativamente el estrés y ocurren cambios favorables en la autoestima e imagen corporal.

“Entre los beneficios, encontramos el desarrollo del autoconcepto, la potencia de las habilidades sociales, la regulación del afecto. Mejora el equilibrio, las secuencias motrices, la conciencia y apreciación del espacio, la discriminación rítmica. Por supuesto las habilidades de comunicación. Se crea una red de aceptación y sostén en su relación con los demás y esto es muy importante para personas con estas problemáticas, para quienes no es fácil tener una red de conexión en sus entornos. Hay también una expresión de la personalidad y de sus potencialidades”, observa Schvartzman.

Mientras que los profesionales comprueban sus beneficios en la práctica diaria, en los últimos años  también creció la cantidad de estudios científicos al respecto, como el del Dr. Earhart de la Universidad de Washington (Estados Unidos) que en 2009 probó que bailar tango con frecuencia mejoró el equilibrio en pacientes con Parkinson. También el estudio sobre Neurociencia de la danza publicado en 2008 por Steven Brown y Lawrence Parsons, quienes por medio de imágenes cerebrales revelaron “parte de la compleja coreografía neuronal que subyace bajo la aptitud para el baile”.