Viernes, 25 de Abril de 2014
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Quiere capacitar a médicos argentinos

“Los implantes son la mejor alternativa para la disfunción eréctil”

  • Dr. Edward Gheiler
  • Dr. Edward Gheiler
Por: Celina Abud

“La disfunción eréctil es un problema más común de lo que la gente cree: más de la mitad de los hombres mayores de 40 años tienen dificultad para lograr y mantener una erección”, afirmó el Dr. Edward Gheiler, un reconocido urólogo oriundo de Miami quien arribó al país para brindar una conferencia a sus colegas sobre los implantes de pene como una opción de tratamiento.

El experto trabaja con la tecnología OTR, una prótesis inflable compuesta de tres piezas. Son dos estrucuras cilíndricas: una se coloca en el abdomen para crear un reservorio de fluidos y la otra en el pene. La tercera es una bomba escondida que se implanta en el escroto. Al apretarla, los fluidos del reservorio se trasladan hacia el pene y se produce la erección y al repetir esta acción una vez concluida la relación sexual, el órgano vuelve a su estado de rigidez, ya que los fluidos regresan al reservorio. 

Gheiler busca capacitar a médicos argentinos para que puedan realizar estas cirugías en el país, pero también aspira a  ayudar a “un cambio cultural” que incluya a esta opción como una alternativa de tratamiento. En entrevista exclusiva con DocSalud.com, el médico indicó que la operación para colocar el implante “dura entre 12 y 20 minutos” y sólo requiere de una incisión de tres centímetros en el área del escroto. A su vez, agregó que la prótesis “es totalmente invisible”.

Periodista: ¿Cuál es el candidato ideal para recibir esta tecnología?

Edward Gheiler: Antes de responder, se debe aclarar que un hombre, para tener sexo, necesita tres cosas. En primer lugar, la testosterona, por lo que los pacientes con problemas hormonales son candidatos. Después precisa que los  vasos de sangre se encuentren bien, ya que son los que causan la erección. Es por eso que cualquier paciente con problemas en esta área por causas cardíacas o diabetes también lo son. Por último, se necesita que la señal del cerebro llegue al pene, por lo que aquellos con problemas neurológicos, como los que sufrieron strokes, derrames cerebrales o incluso lesiones de la espalda invalidantes son aptos para recibida. También es una opción para los que tuvieron cirugías radicales de próstata. En síntesis, es apto para aquellos que por cuestiones médicas irreversibles, no pueden lograr una erección. No nos gusta operar a quienes sufren disfunción eréctil por causas tratables, como la depresión.

P: ¿Y quiénes no lo son?

Los que tienen un riesgo elevado frente a la anestesia, pero estos pacientes, por su deterioro cardíaco, tampoco pueden ser candidatos para tener relaciones sexuales.

P: ¿Es una opción apta para la eyaculación precoz?

No, porque este no es un problema de falta de erección, sino de disfunción orgásmica. Entonces es mejor tratarla con medicación o psicoterapia.

P: ¿Hay algún límite de edad o es amplio?

El paciente más joven que hemos operado tiene 27 años. Un cuadro de diabetes tipo 1 que padece desde la infancia hizo que sufriera desde muy joven las consecuencias de la enfermedad, como los problemas vasculares y de erección. Hoy goza de una vida sexual plena con su esposa. En el otro extremo, le practicamos la cirugía a un hombre de 92 años. Le comenté que por ser mayor, su riesgo era un poco más elevado que la media. Pero contestó que no le importaba tomar el riesgo, ya que lo único que le quedaba tras jubilarse era el sexo. Hoy, a los 94 años, tiene relaciones con su pareja una vez por semana y se encuentra muy bien.

P: ¿Se puede tener hijos tras aplicarse la bombita?

Si, se puede. He tenido varios pacientes, en especial los diabéticos jóvenes, que lograron concebir tras colocarse el implante.

P: ¿Cuáles son los riesgos de la prótesis tanto al momento de la operación como en su uso?

El mayor riesgo es el de infección, porque se está introduciendo un cuerpo extraño. Pero hoy, como los implantes mismos están cubiertos con antibióticos, este peligro se redujo al  1%. De todas formas, este efecto colateral es tratable con antibióticos. El otro problema es que, como todo aparato mecánico, puede romperse, pero esto sólo ocurre en el 4% de los pacientes. Normalmente, las prótesis son de por vida, pero si se rompen, la compañía se hace cargo del cambio. Además, en esos casos, la intervención es mucho más sencilla, porque ya están los espacios hechos para el implante.

P: ¿Es apto para todo tipo de prácticas sexuales?

Sí, una vez que el implante ya ha sanado tras el postoperatorio, no hay riesgo infección. Tenemos muchos pacientes homosexuales que lo han recibido y no hemos percibido mayores tasas de infección con ellos. Lo único es que no se puede hacer es pinchar el pene, por lo que los piercings no están permitidos. Esta tecnología es apta cualquier contacto y, porsupuesto, se debe usar protección para prevenir embarazos y enfermedades venéreas.

P: ¿Se siente placer con el implante?

Absolutamente. Es que cuando el pene no está erecto, el hombre no siente tanto. Tras recuperar rigidez, también se recupera sensibilidad. Los resultados repercuten de manera muy positiva no sólo en el deseo del paciente, sino también en su autoestima. Desafortunadamente, por una razón que no comprendo, en Argentina los hombres no se colocan implantes, pero esa es una concepción que hay que cambiar.

P: ¿Por qué cree que no se realizan estas intervenciones en el país?

Principalmente, porque no hay una cultura del implante. En Miami, los mismos pacientes los recomiendan.  Pero el tema aquí todavía es tabú, y al no hablarlo, se desconoce que existe esta alternativa simple y eficaz. Los médicos, al no practicar esta técnica, tampoco la ofrecen. Por eso, mi meta es capacitarlos. Y tanto los gobiernos como los seguros médicos deberían cubrirlo y entender que esto es un tratamiento médico para una enfermedad y no una cirugía cosmética. Y que en menos de 20 minutos se pueden evitar otros trastornos  o problemas sociales como la depresión o los divorcios, mucho más dañinos y costosos tanto para el hombre como para los sistemas sanitarios. 

P: ¿Cuántos implantes se colocan en EEUU y cual es el costo de la intervención?

Se realizan alrededor de 30 mil procedimientos al año y es especialmente popular entre la comunidad hispana. De hecho, estadísticas demostraron que es el mejor tratamiento para los problemas de erección, ya que remedios como el sildenafil brindan una satisfacción de entre 40 y 60% para quién lo toma y del 20 al 40% para la pareja, mientras que el implante demostró un 97% de satisfacción en ambos. Además no posee los efectos secundarios de este remedio. En cuanto a los costos, que en EEUU son siempre más caros que en otras partes del mundo, lo ofrecemos a 17 mil dólares, pero hay otros centros que los realizan por 60 mil.

P: ¿Hay algún motivo de queja por parte de los pacientes?

La principal queja es que notan su a pene más pequeño. Pero eso no se debe al implante, sino a la edad y a los mismos problemas de erección. Pasa lo mismo que con los músculos, cuando no se usan se atrofian y se achican. Esta técnica se coloca no para agrandar el pene, sino para hacerlo rígido, pero una vez implantada, previene que se siga achicando. Es malo que los hombres consideren a las prótesis como la última opción. Nosotros les aclaramos que si retrasan la cirugía, el órgano seguirá perdiendo tamaño. Además, tras esperar seis semanas de cicatrización, esta intervención se puede complementar con otras de engrosamiento.






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